domingo, 8 de julio de 2012

EL ANIVERSARIO



El pasado día 15 de Junio se celebró por todo lo alto el 35 aniversario de las primeras elecciones democráticas de la transición política española. Nuestra moderna y ejemplar democracia recordó tan feliz acontecimiento con una fiesta que se desarrolló, más o menos, así:

¡Pasen señoras y señores, pasen! El espectáculo ha comenzado, pero todavía hay fiesta para rato. ¡Adelante, pueblo soberano! No hay que pasar por taquilla, la entrada es gratuita. Se está celebrando el combate estelar conmemorativo del trigésimo quinto aniversario de las primeras elecciones democráticas. (¡Niño, a la cola!).
Para celebrar el clima de entendimiento conseguido gracias a nuestra madura democracia, los poderes del Estado se han dado cita en el cuadrilátero dispuestos a dialogar todos contra todos: jueces, fiscales, políticos, periodistas… Todos contra todos.
¿Cómo terminará la pelea? (¡Caballero, deje el botijo en el guardarropa!). La emoción se palpa en el ambiente. Vean cómo se enzarzan entre sí dos conocidos políticos, mientras un periodista golpea por la espalda a uno de ellos. ¡Aquí vale todo, señoras y señores! Un fiscal agarra por el cuello a otro fiscal que le estaba metiendo un dedo en el ojo a un juez que estaba insultando a un diputado que estaba hablando por el móvil con un comisionista. (¡Señora, cuidado con la abuelita!). No dejen de admirar la energía de los contendientes. Qué contundencia, qué gran espíritu  competitivo para demostrar quién dialoga más fuerte. Un periodista acaba de dejar fuera de combate a un alcalde con un golpe de elocuencia en el bajo vientre. ¡Qué maravillosa exhibición de retórica, señoras y señores! Un ministro obliga al director de un periódico a tragarse su Libro de Estilo y un número atrasado del Boletín Oficial del Estado, mientras un político de la oposición le encasqueta al ministro los auriculares de un MP4 para que oiga una tertulia radiofónica sobre la cortesía parlamentaria en el nuevo marco de entendimiento y diálogo. Es una lucha sin cuartel, ¡no se puede pedir más! Se dialoga sin descanso; en los rincones del cuadrilátero, los asesores personales de cada contendiente ofrecen sus servicios, pero nadie se quiere sentar en el banquillo. Los observadores del parlamento alemán, desde la primera fila, sonríen satisfechos porque comprueban que los españoles son capaces de defender sus principios con uñas y dientes y así se lo comunicarán a la señora Merkel.
Advertimos al respetable público que todavía está en la cola, que alguna de las escenas del combate pueden herir su sensibilidad, pero ¡atrévanse, señoras y señores! ¡Sorpréndanse con lo que puede dar de sí nuestra madura democracia! ¡No lo piensen más! ¡Pasen, señoras y señores!

jueves, 28 de junio de 2012

YO PUSE UN HUEVO EN LA MESA DE UN DIRECTOR DE BANCO


Se dice que el sentido del humor permite ver el mundo desde una perspectiva diferente, lo cual tiene un efecto creativo (permite ver lo que usualmente no se ve) y distanciador (nos aleja de los problemas para verlos desde fuera). Otro día hablaré un poco más de esta cuestión, pero hoy toca contar una historia profesional vivida en primera persona, en la cual el sentido del humor jugó un papel decisivo.
Mi vida transcurría plácidamente como director comercial de una empresa navarra de tamaño medio muy bien posicionada en el mercado. Un día me llamó el presidente del consejo de administración para darme una buena noticia y una mala noticia. La buena era que me ofrecía el puesto de director en una empresa cuya adquisición estaba a punto de formalizar. La mala, que dicha empresa estaba en una situación próxima a la quiebra y mi misión sería reflotarla. El insensato que esto escribe dijo que sí, mi amo, y que gracias, presidente, y dos meses después ya estaba viviendo en Alcalá de Henares haciendo una relación de bancos a los que pedir los créditos necesarios para levantar vuelo.
Aunque en aquella época yo no sabía demasiado sobre crisis, en dos tardes me convertí en un experto… en depresiones. Era el año 1975; la agonía y muerte de Franco tenían casi paralizado el país y la llamada primera crisis del petróleo, de dos años antes, todavía seguía azotándonos duramente. Y yo con estos pelos.
El primero que elegí era un banco industrial situado en un impresionante edificio de Madrid, del siglo XVIII, próximo a la Puerta de Alcalá. Al cruzar la puerta de la calle empecé a acoquinarme y mi estatura disminuyó varios centímetros. La sala de operaciones tenía un tamaño parecido al de un campo de fútbol y el suelo y las paredes estaban revestidos de un deslumbrante mármol blanco. El espacio inspiraba tal respeto a propios y extraños que todos, clientes y empleados, hablaban casi en susurros.
El tránsito para llegar hasta el director, después de subir por una escalera regia y varios despachos de secretarias, empequeñeció más aún mi ya mermada estatura.
El despacho de dirección, al que se accedía por una puerta de tres metros de altura, daba a la calle a través de varios ventanales, pero unos gruesos cortinajes lo sumían en una inquietante semipenumbra. Avancé por una mullida alfombra, en la que, como le ocurría con frecuencia al detective Marlowe, casi me hundía hasta los tobillos. El mobiliario era pesado, oscuro y brillante.
El director y el jefe de riesgos me recibieron con una severa cordialidad y me invitaron a sentarme en un lado de una inmensa mesa rectangular de reuniones, sentándose ellos frente a mí. Tras unas frases banales para romper el hielo, comenzó un interrogatorio intenso, con muchas pausas en las que tenía que soportar unas miradas inquisitoriales que me atravesaban de parte a parte. Media hora después la tensión estaba a punto de derrumbarme, el sudor inundaba mi espalda y mis respuestas empezaban a ser embarulladas. Estaba perdiendo la partida. De pronto, y por un extraño e incomprensible mecanismo mental, me acordé de una divertida obra del teatro absurdo de Ionesco titulada “Jacobo o la sumisión y el porvenir está en los huevos”, y se me ocurrió una idea propia de Ionesco: ¿qué pasaría si ahora yo me subiera encima de esta mesa tan brillante, me bajara los pantalones, me agachara en cuclillas y, cacareando, pusiera un huevo? A pesar del esfuerzo que tuve que hacer para contener la risa al imaginar la disparatada escena, noté una relajación general de mis atenazados músculos, mis neuronas se reencontraron y las cosas cambiaron a mi favor: estuve distendido, ocurrente y, sobre todo,  convincente. Conseguí una generosa línea de crédito, y la relación con aquel banco se mantuvo durante muchos años.
Cuando llegué a casa aquella noche escribí un relato breve, extraviado en alguna mudanza, en el que el protagonista ponía realmente un huevo encima de la mesa y, con el crédito obtenido, montaba una granja avícola en la que él, además de propietario-director era el maestro ponedor, encargado de enseñar a las gallinas a poner huevos. No era tan absurdo Ionesco: el porvenir está en los huevos.

viernes, 22 de junio de 2012

EL DÍA MUNDIAL DE LOS DÍAS MUNDIALES



Los mortales corrientitos, entre los que me cuento, conocemos la existencia, como mucho,  de una docena de Días Internacionales o Mundiales: de la Cruz Roja, del Cáncer, de la Madre, del Padre, del Niño, de la Mujer, de los Enamorados… y pare usted de contar, pero acabo de enterarme de que, a lo largo del año, hay unos doscientos “Días Mundiales (o Internacionales) de…” Sí, han leído bien: doscientos. Invito a los incrédulos a consultar dicha guía entrando en el enlace que hay por ahí abajo.
A mí me merecen un gran respeto las personas o los colectivos que quieren trasladar al mundo sus inquietudes, sus preocupaciones o sus sufrimientos solicitando, aunque solo sea un día al año, la solidaridad, el recuerdo y, en algunos casos, la ayuda, y admiro el inmenso esfuerzo que tienen que realizar ante autoridades, instituciones, medios de comunicación, y vaya usted a saber ante qué cantidad de burócratas, hasta que lo consiguen.
La guía a la que me estoy refiriendo merece recordar la frase “Hay gente pa to”, atribuida a Rafael Gómez El Gallo cuando se enteró de que Ortega y Gasset, a quien acababa de conocer, era filósofo. Junto a celebraciones que podríamos considerar justas y necesarias, aparecen otras tirando a pintorescas: Día de la Rabia (28 de septiembre): ¿la humana o a la canina?; Día de no Comprar Nada (último sábado de noviembre), que muchos cumplirán más por necesidad que por solidaridad, porque el sueldo, cuando lo tienen, difícilmente les llega hasta fin de mes; Día de la Usabilidad (3 de noviembre), sin que el diccionario de la RAE nos diga qué es eso; Día de la Corrupción (9 de diciembre), que nos deja en la duda: ¿ese día es el recomendado para corromper, para corromperse o para felicitar a los corruptos?; Mes Mundial de la Esterilidad (junio): los que inventaron esto no se conforman con un día, y nos invitan a estar un mes entero luchando contra la esterilidad…
He querido hacer a un punto y aparte para destacar las joyas que coronan la guía: El 25 de mayo, coincidiendo con el Día de la Toalla (?) es el Día del Orgullo Friki, y el 4 de febrero, el Día del Orgullo Zombi.
El primero de ellos se celebra desde el año 2006 en España mediante diversos actos conmemorando el estreno de la película “La Guerra de las Galaxias”, que, por lo visto, es algo así como el Antiguo Testamento del friki practicante.  El año 2008 comenzó a celebrarse Estados Unidos y  México, y el 2009, en Canadá. También desde 2009 tiene lugar La Semana Friki de Logroño (el Frikoño), con diversas actividades de literatura freak, cine de la misma cuerda, proyección de los peores videoclips de la historia, un concurso de disfraces con el codiciado premio llamado El Frikoñito…
La comunidad friki pretende ser más seria de lo que aparenta con sus actividades y se resiste a que cualquier “pringao” extravagante de tres al cuarto ostente y banalice un título del que se siente orgullosa.
El Día del Orgullo Zombi también nació en la oscuridad de las salas cinematográficas. En este caso, su película icónica es la de George A. Romero “La noche de los muertos vivientes”. Aunque el día oficial es el 4 de febrero, lo cierto es que las celebraciones se extienden anárquicamente durante todo el año, a gusto, en cada sitio, de los zombis locales, que son muy suyos y no respetan nada. En Madrid, por ejemplo, el día 16 de abril tuvo lugar la 6ª  edición de la Marcha Zombi. Los muertos vivientes ocuparon las calles y no ha quedado constancia de dónde se escondieron, mientras tanto, los vivos murientes.
Yo creo que, con esta abundancia de Días Mundiales (a los que hay que añadir los nacionales, los locales, los religiosos…) es imposible solidarizarse con tantas cosas; la solución que propongo es que todos esos días se concentren en uno solo, que podría llamarse “Día Mundial de los Días Mundiales”. Alternativamente, en el caso de que el funcionario internacional que tiene que aprobarlo no lo haga, yo aumentaría el tamaño de la Guía con nuevas aportaciones: El Día Mundial sin Días Mundiales, El Día Mundial de los Necios sin Fronteras, El Día Mundial sin Pisar Cacas de Perro; El Día Mundial de Políticos Callados… ¿Y usted, tiene alguna propuesta?

Se puede consultar la Guía pinchando en este enlace:

domingo, 3 de junio de 2012

LOS ACADÉMICOS TIENEN LA LENGUA SUCIA



Dedicatoria:
A José Luís Gómez, hombre de pro [-vincia de Huelva], hoy académico de la lengua y celoso guardián de la misma, para que, recordando aquellas veladas locas a las que él también se asomaba, no me retire el saludo y, ya de paso, tampoco a Ricardo.

Hace unos días, en polvorientos archivos casi olvidados encontré una hoja suelta que me quitó varias décadas de encima o me las puso, no estoy muy seguro. Era un fragmento, a mitad de camino entre la reliquia y la pieza arqueológica, de un proyecto con el que Ricardo Bada (1) y yo, en aquellas madrugadas casi tan jóvenes como nosotros mismos, aunque siempre cortas, de nuestros veranos en Huelva, en las que exprimíamos a tope el hemisferio cerebral derecho, donde, según los neurólogos, se aposenta la creatividad, pero vaya usted a saber, decidimos un día echarle un pulso a la Real Academia Española de la Lengua creando un diccionario alternativo titulado “Los académicos tienen la lengua sucia”, y subtitulado “Definiendo, que es gerundio”. La influencia de Ramón Gómez de la Serna era reconocible, y los surrealistas nos abducían de vez en cuando.
En el fragmento ahora encontrado aparecen varias docenas de definiciones de aquel diccionario, algunas de las cuales tengo el gusto de orear hoy al sol de este diario diurno, con algún añadido de última hora. En tres o cuatro, recuerdo y reconozco la autoría de algunos amigos que quisieron apoyarnos en nuestro glorioso viaje ascendente a la cima de la filología hispánica. Las entradas del diccionario aparecen, como es natural, en orden analfabético.

  • Fantasma: Sábana motorizada con tracción a cadena.
  • Bostezo: Bocado al aire.
  • Suspiro: ventoseo del alma.
  • Pasión: Amor acatarrado.
  • Fórceps: Objeto que nos trae al mundo entre paréntesis.
  • Batería: Gamberro de la orquesta.
  • R.I.P.: Eslogan publicitario del más allá.
  • Cigarrillo: Antorcha olímpica del ocio.
  • Náusea: funicular del asco.
  • Alcachofa: Encuadernación rarísima.
  • Tos: Portazo de la garganta.
  • Calendario: Reloj que anda despacito.
  • Espeleólogo: Hombre rana de secano.
  • Pesadilla: Terremoto de los sueños.
  • Alta comedia: Comedia escrita en tres actos para que la primera actriz pueda lucir tres vestidos diferentes.
  • Berenjena: Planta que las pasa moradas.
  • Vergüenza: (Una cuestión previa: ¿existe?).
  • Vergüenza: Eso que se siente la primera vez.
  • Gafas: Parabrisas del alma.
  • Bigote: Parachoques de los besos.
  • Latido: Hipo del corazón.
  • Cactus: Planta que sirve para creer que sabemos latín.
  • Suicidio: Muerte a la carta.
  • Celos: Instinto de conservación de la vanidad.
  • Cocodrilo: Lagartija que ha leído a Nietzsche.
  • Telescopio: Supositorio del firmamento.
  • Margarita: Flor veleidosa que unas veces dice que sí y otras, que no.
  • Gastronomía: Cara refinada de la nutrición.   
  • Erotismo: Cara refinada de la pornografía


(1) Mi amigo de toda la vida y hermano en muchas cosas, Ricardo Bada, es un periodista y escritor onubense afincado en Colonia, pero, sobre todo, un tipo política y refrescantemente incorrecto y, dicho sea en plan fino, un irredento tocanarices (yo sé que él no se reconoce en este perfil; pues que se fastidie). Os invito a que os asoméis a vuestro buscador de cabecera y rastreéis en las muchas entradas que vais a encontrar de él. Para mayor comodidad, os adjunto el enlace con uno de los blogs donde publica asiduamente.

                                                         http://blogs.elespectador.com/ricardobada/autor/

viernes, 18 de mayo de 2012

EL ENIGMA DE LA PIEZA SOBRANTE DE IKEA



Dedicatoria:
A los millones de héroes anónimos que compraron un mueble en IKEA con la esperanza de poder entender el manual de montaje y la ilusión de llevarlo a buen fin sin que les sobraran piezas.

El asunto no admite marcha atrás: voy a escribir un best seller de éxito mundial. Las decisiones más importantes ya están tomadas: la novela tendrá 800 páginas y las primeras ediciones, con tapa dura, se venderán a 25 euros. La edición de bolsillo, que se lanzará nueve meses después, se encajará en unas 650 páginas a un precio de 17 euros. Los derechos para hacer la película y, posteriormente, la miniserie televisiva, serán negociables con la única condición de que el personaje principal no lo interprete Javier Bardem, salvo que jurase o prometiese que su madre no asistiría al estreno para montar el numerito con la pancarta. Todo está muy estudiado; solo falta rematar algunos flecos secundarios: escribirla, decidir la editorial, etc.
He estudiado muy a fondo los best sellers que han alcanzado de manera sostenida los primeros puestos en las listas de ventas para identificar y aplicar sus características más constantes y reiteradas.
Todos ellos gravitan en torno a un objeto, normalmente de contenido religioso, que una serie de sociedades secretas buscan o protegen o intentan destruir: el Santo Grial, el Arca de la Alianza, la Sábana Santa, el Lignun Crucis, un pelo de la barba del Profeta, una tumba faraónica… El primer gran hallazgo de mi novela es que el objeto central tiene una naturaleza laica: está constituido por las piezas que siempre sobran y que no encajan en ningún sitio, cuando ya se ha dado por terminado el fatigoso esfuerzo de montar los muebles de IKEA: un estante del armario, una rueda del carrito, una pata de la mesa, un aspa del ventilador, un trozo de tabla de dudosa utilidad…  El protagonista intuye que debe de haber algo más que casualidad cuando, sistemáticamente, ocurre tal cosa. La novedad de mi novela estriba, pues, en el carácter no religioso del objeto, lo cual no evita que, al menos, haya que revestirlo de un aura esotérica: observando minuciosamente esas piezas, se descubren en ellas unos arañazos que, aunque en principio parecen provocados por un trato descuidado en el almacenaje o en el transporte, se sospecha que forman parte de un mensaje cifrado que solo se completará cuando se hayan podido encontrar todas las piezas sobrantes en los montajes de los muebles del famoso fabricante sueco.
El protagonista que ha descubierto el asunto acomete la ingente tarea de recoger y almacenar todas esas piezas valiéndose de sus habilidades para entrar en el sistema informático de IKEA y seguir la pista del medio millón de muebles diarios que vende en todo el mundo. El esfuerzo es titánico, pero lo más grave es que hay un grupo que trata de impedirlo. Esa es otra de las características irrenunciables en un best seller que se precie. Hasta ahora, los grupos en la sombra que actuaban en las novelas de mayor éxito eran los Templarios, el Opus Dei u otros varios de corte masónico o mafioso. También era imprescindible que se descubriera que Leonardo da Vinci había dejado pistas ocultas en alguno de sus cuadros y Mozart, declarado masón, en sus composiciones. No me importa desvelar que una de las muchas genialidades de mi novela será que la sociedad secreta que trata de encontrar el almacén donde se guardan las piezas es el Fútbol Club Barcelona. El protagonista descubre que su imagen pública de club de fútbol es una tapadera, y la frase “El Barça es más que un club”, la contraseña secreta de identidad de sus miembros. También descubre, al avanzar en la investigación, que el modelo que le sirvió a Leonardo para pintar la Mona Lisa fue Johan Cruyff, y la ópera de Mozart que más simbología masónica contiene, “La flauta mágica”, se tituló originariamente “El pito mágico”, en clara referencia al silbato de los árbitros.
El final de la novela no lo voy a contar, Quien quiera conocerlo, que pase por caja. Me voy a forrar. A ver si mañana tengo un rato libre y la escribo.

lunes, 7 de mayo de 2012

CARTA DE UN CADÁVER CIVIL AL DEFENSOR DEL PUEBLO



Respetado Señor:
Me llamo Buenaventura Grande y Grande, nombre que me ha acompañado desde que nací, y no sé para qué. He estado dudando hasta el último momento si enviarle esta carta a usted, al juez de guardia o al psiquiatra de cabecera, pero creo que usted es, ya, mi última esperanza.
Una vez que me dirigí al psiquiatra debí de pillarle en un mal día y, apenas llevaba una hora  contándole mis problemas, se dirigió a la puerta y dijo: “Que pase el siguiente”. El juez, por su parte, cada vez que le llamo para decirle que soy un cadáver civil, me contesta que él solo va a los sitios para levantar cadáveres de los de toda la vida, que por un cadáver civil no se iba a molestar y que me levante solo.
Porque de eso se trata, señor: soy un cadáver civil. No existo para la sociedad. Sin embargo, yo me veo en los espejos; miro al suelo y veo mi sombra; tengo, pues, razones de peso para pensar que existo. Pero no, no existo. Y si existo, soy invisible. No formo parte de la opinión pública. Todos los días leo encuestas sobre la intención de voto, la popularidad de los políticos, los libros leídos en el último mes, las marcas de detergentes o de tejanos… Bueno, pues ¿podrá usted creer  que nunca, nunca, han tenido los encuestadores la deferencia de preguntarme algo? Ni la hora.
Lo de las televisiones también tiene su miga. En la televisión han contado su vida, sus problemas y sus intimidades todas las personas censadas y algunas más que pasaban por allí. Todos menos yo. Quiero una oportunidad. Quiero hacer las paces con mi vecino del 3º B porque andamos un poco disgustadillos por una tontería. Verá usted, su perro se hizo caquita en el descansillo de la escalera, delante de mi puerta, y yo metí la caquita en su buzón de correos y después estuvimos un rato recordando, alternativamente, a los antepasados del otro. Un disgustillo, oiga, y yo quiero que hagamos las paces en televisión, como todo el mundo.
También quiero ir a esos programas que hay de amores desgraciados para pedirle públicamente a mi santa institución, o sea, la Engracia, que se ponga un liguero negro el sábado por la noche, porque, cuando se lo pido en la intimidad, asoma los rulos del pelo por encima del Hola y le dice a la Princesa de Asturias: “¡Vaya curda trae hoy el Casanova, Letizia!”
No quiero cansarle más, señor. Solicito su amparo para que la sociedad sepa que existo. Para conmoverle y convencerle he dejado para el final el detalle de la más refinada crueldad: mire usted si me dan poca importancia, que soy el único habitante de este país al que Garzón nunca le pinchó el teléfono cuando hablaba con su abogado.
Siempre a sus pies, su seguro y muy humilde servidor. 

miércoles, 25 de abril de 2012

TU SERENATA DE SHUBERT



Esta mañana, sin saber por qué, me vino el recuerdo de un día muy lejano
en el que, con tu música, me hablaron tus sentimientos. Hasta ese día la Serenata de Shubert me había parecido de un romanticismo un poco empalagoso, pero al oír en aquel tocadiscos renqueante un viejo vinilo con la versión para piano y violín, me sonó con un encanto muy especial, con una gracia insospechada y un valor añadido que nunca pudo soñar su autor. Me dijiste que aquella música, de no haberse adelantado Shubert, la habrías compuesto tú. Lo dijiste con un poco de timidez, como temiendo una burla por mi parte. Pero yo, bien lo sabes, allá donde estés, si guardas, como yo, algún vago recuerdo de aquel día, no me reí. Lo que quizás no sepas es que el respeto casi reverencial con que la escuché no era fingido. La Serenata estaba sonando en mis oídos, en aquel instante, como algo nuevo. Tu pueril confesión hizo que la sintiera como nunca hasta entonces. Porque en ella te veía a ti. Y estaba convencido, completamente convencido, de que aquella música era tuya, que aquella música eras tú.


Para oír la música que da título a esta entrada, conecta los altavoces y pincha en el enlace (duración: 2,45 minutos)

domingo, 15 de abril de 2012

EL DIARIO NOCTURNO DE ENNIO FLAIANO



Hace un año nació este Diario Diurno que ahora tenéis delante. Sigue vivo gracias a vosotros, a vuestro aliento, a vuestros comentarios en el propio blog, en mi correo electrónico, o de viva voz;  elogiosos la mayoría, pero también algunos con un tirón de orejas más que merecido.
En el espacio más destacado de la cabecera del blog manifiesto mi admiración por Ennio Flaiano, periodista, novelista, dramaturgo y autor de varias decenas de guiones cinematográficos, entre los cuales podemos encontrar algunas de las mejores películas del cine europeo del Siglo XX. Una obra suya titulada Diario Nocturno, libro de cabecera durante muchos de mis años (más) jóvenes, inspiró el nombre de mi blog, mediante una incruenta cirugía que cambió lo nocturno por lo diurno.
En este primer aniversario quiero recordar a Ennio Flaiano, muy especialmente por su Diario Nocturno. Se trata de un libro editado en 1958 que incluye diversos relatos (un delicioso Suplemento a los viajes de Marco Polo, en el que reinventa al conocido personaje; La cordura de Pikwcik, Un marciano en Roma…) y el diario que da título al libro. Se trata de una serie de anotaciones, reflexiones y observaciones escritas con un agudo humor irónico. Muchas de ellas (el diario está escrito entre los años 1946 y 1956) podrían pasar hoy por microrrelatos, e incluso por tweets (o tuites, o como quiera que se llamen, que estoy hecho un lío). Mi mejor homenaje a Ennio Flaiano, aunque escaso por la limitación de espacio que me he impuesto en el blog, es recordar algunas de las notas de su diario:

  • Ser pesimista acerca de las cosas del mundo y de la vida en general es anticipar lo que sucederá.
  • Le presentan el proyecto para la disminución de la burocracia. Lo agradece vivamente, pero lamenta que falte el modelo H. Concluye que tramitará el proyecto para un examen solícito a la oficina competente que está creando.
  • Aquella excelente criada tenía una sola ambición: ser actriz. Llegó a serlo y jamás supo hacer los papeles de criada.
  • R. no ha leído nada, pero ha visto la película.
  • Ciertos vicios son más aburridos que la misma virtud. Esta es la única razón de que la virtud triunfe a menudo.
  • Estaba encargado de leer artículos y cuentos en un periódico literario. Recibió una carta de amor; no le gustó, pero con algún corte y rehaciendo el final, podía pasar.
  • Querida, cuando estemos en la cama es inútil que me llames comendador. Sí, comprendo, la costumbre, el respeto, todo lo que quieras: pero ¿qué va a ser de la intimidad? Podemos hacer una cosa: llámame, sencillamente, doctor.
  • Ha dejado de interesarme. Insiste en escribir libros que yo, si quisiera, también podría escribir, pero no leer.
  • “Y vivieron siempre felices y descontentos”. Así termina X sus cuentos para no engañar a su niño.
  • Pequeño retrato: tenía un sentido tal de su propia responsabilidad que, cuando se equivocaba, se exigía a sí mismo daños y perjuicios.
  • D. me habla de cierto negocio que quiere hacer. Se trata de algo turbio y, por lo tanto, seguro; y busca cómplices. Ha intentado llegar a un Ministerio, pero no ha encontrado el camino. “Todo se está poniendo imposible en este país, hasta la corrupción”, concluye, asqueado.
  • Siente una tal desconfianza hacia el futuro que hace sus proyectos para el pasado.
  • En la calle Nomentana, un cura en moto se ve obligado a parar de golpe ante un coche guiado por una monja. No sucede nada. El cura mira a la monja, que tarda en volver a arrancar, y no hace ningún comentario; pero su mirada ligeramente lívida delata lo que está pensando: las mujeres, en su casa.
  • Se levantó de la cama: era feísima. Pasó una hora delante del espejo poniéndose fea.






lunes, 2 de abril de 2012

CRÓNICA NOCTURNA ANTE UN CUBO DE BASURA



Levanto la tapa del contenedor de basura próximo a mi casa para tirar mi modesta bolsa de desperdicios, y lo que veo me está recordando al poeta maldito francés Charles Baudelaire, que en un breve poema en prosa titulado “El perro y el frasco” dejó escrito: “ […] al público […] jamás hay que ofrecerle perfumes delicados, que le exasperan, sino basura cuidadosamente seleccionada". El perfume que me llega tiene poco de delicado, y el paisaje que veo, tal como lo veo lo cuento.
Tan solo han transcurrido tres meses desde que tres Reyes Magos y varios miles de Papanoeles hicieran la siembra, y ya la cosecha florece, triste y abundante, en el cubo de la basura.
Una raspa de sardina, apestosa y renegrida, se atrinchera en el hueco de las pilas de un irreconocible artefacto que, hasta ayer, hacía ruidos, encendía y apagaba sus luces y se movía alocadamente, seguido por la mirada aburrida de un niño con la carita apoyada en la palma de la mano.
Las uñas de la pata amarillenta de un pollo se engarfian en la enredada melena, hoy platino apagado, de la que fue una rutilante muñeca, orgullosa propietaria y usuaria de un amplio vestuario y de la abundante utilería del completísimo kit de la Señorita Pepi’s, con las últimas novedades incorporadas este año: el tampax, el porro y el braguero para la hernia.
Un gusano aventurero se repliega en busca del refugio seguro de su patata podrida después del vano intento de asalto a una reluciente y roja manzana que resultó ser del mismo plástico insípido que el jueguecito de cocina al que perteneció.
Pintados fragmentos de hojalata, ruedas de todos los tamaños, pilas rebosantes de verdina, trozos de plástico, piernas y brazos de muñecos precozmente amputados… Restos de una ilusión fugaz como un cometa sin estela, que hoy compiten por un espacio en el cubo de basura con parduzcas pieles de plátano, huesos grasientos y aplastadas cáscaras de huevo.
He bajado la tapa del contenedor de basura como si estuviera cerrando el libro que Baudelaire nunca escribió.


martes, 20 de marzo de 2012

SALUDO PRIMAVERAL Y UN BOCADILLO DE ANCHOAS


 
Los emborronafolios como el que suscribe, domingueros de la pluma de esquiva inspiración, tienen dos caminos para hacer sus deberes cuando esas frívolas y huidizas damas llamadas musas les susurran al oído “¡Ahí te pudras!” El primero consiste en llenar un folio contando lo difícil que es llenar un folio si falla la inspiración. El segundo, en mirar el calendario con la seguridad de que allí se va a encontrar la idea salvadora.
El mes de marzo, por ejemplo ha solucionado muchos apuros literarios gracias a la entrada de la primavera, esa alergénica y vasodilatadora estación de acreditada influencia en el acné, en la producción poética y en la industria conservera.
En la inmensa mayoría de los mortales el cambio de estación provoca una larga cadena de reacciones, asimilaciones, neutralizaciones, oxidaciones, descomposiciones y síntesis, que desembocan en un moqueo irrefrenable, o en la producción de un vistoso grano junto a la nariz, según los casos. Pero en los poetas, tan rico y alambicado proceso metabólico alimenta una neurona que zumba en su oído la noticia de la llegada de la primavera, lo que pone en marcha un mecanismo automático que le obliga a quitarse el chaleco y la gorra, tirarlos en un rincón hasta el otoño, sentarse ante unas cuartillas y ponerse a rimar cosas mientras se come un bocadillo de anchoas, porque eso de rimar abre el apetito y las anchoas, además, tienen mucho fósforo.
De donde se deduce que los caminos de la naturaleza son tan caprichosos e inesperados, que detrás de las grandes industrias conserveras de la anchoa, lo único que hay es una reacción química producida cuando la primavera invade el cuerpo de un poeta. Cosas raras hay en el mundo, pero tanto como ésa, es difícil.
Ea, maravillosa primavera, date por saludada; tú y tus bocadillos de anchoas y tus pajaritos y tus brotes verdes y tus hormigas y tus alergias y tus muchachas en flor del plasta de Proust y así un año y otro año y otro año. ¿Pero qué te has creído, que yo no tengo otra cosa que hacer que saludarte? Estaría bueno.

-------------- (Pausa para respirar) ---------------------

Ufff, qué tranquilo me he quedado y qué peso me he quitado de encima. Ya tenía yo ganas, ya, de decirle cuatro cosas a la primavera. Y a los plumíferos que se aprovechan de la primavera para llenar un folio; ¡qué tropa!

viernes, 9 de marzo de 2012

EL NOTICIARIO DE LOS ESPEJOS CÓNCAVOS ( y II)



Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas
Valle-Inclán (“Luces de bohemia”)

Según un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, “ha sido un incidente fronterizo sin importancia”. Por su parte, el Ministerio del Interior también ha minimizado el asunto calificándolo de “intrascendente disfunción de los servicios de seguridad del Palacio de la Moncloa”. Estas declaraciones se han hecho a las pocas horas de conocerse la noticia de la aparición de una patrullera marroquí en la bañera del Presidente del Gobierno.
***
El Secretario de Estado de Administraciones Públicas ha manifestado “una satisfacción moderada y matizada”, según sus propias palabras, al presentar los resultados de la anunciada Evaluación del Censo de Funcionarios. “Ya sabemos cuántos funcionarios hay -añadió- y sabemos lo que hacen. Lo que todavía no hemos podido averiguar es para qué lo hacen”.
***
Está siendo muy favorablemente comentado el Real Decreto Ley 20224/12 acerca de la prioridad de los derechos sobre los deberes, más conocido como Ley del Embudo. Amplios sectores de la población ven así cumplida la antigua reivindicación de que la ley reconozca lo que la costumbre había institucionalizado, es decir, la irrenunciabilidad de los derechos y la abolición de los deberes. La señora Merkel ha mostrado su desagrado y se ha citado con el señor Sarkozy para hacer la tradicional declaración a dos voces, que será la quinta a celebrar en las próximas veinticuatro horas. Un micrófono indiscreto captó la pregunta del Presidente francés mientras establecían la cita: “¿En tu casa, o en la mía?”
***
El Tribunal de Defensa de la Competencia está recibiendo fuertes presiones de las empresas comunitarias para que investigue las presuntas prácticas monopolísticas, de la pujante industria española de fabricación de botijos en todas sus versiones (con pitorro y sin pitorro), e incluso, entrando en el submercado del repuesto, la de fabricación de pitorros sueltos para botijos, donde España ocupa el segundo puesto del ranking mundial, detrás de China.
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El Tribunal Constitucional ha emitido una nota desmintiendo categóricamente la filtración que habían recogido algunos diarios en el sentido de que, en caso de empate en las votaciones entre los magistrados del Sector Marxista-violinista y los del Grupo Pasotassinfronteraspuntocom, el veredicto final se decidiría por lanzamientos desde el punto de penalti.
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(La siguiente noticia no ha sido deformada por un espejo cóncavo. Aunque parezca más disparatada que las precedentes, nació así. Los incrédulos pueden verificar su autenticidad en las Normas Generales de la Orden de 13 de febrero de 2012 de la Consejería de Educación, publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía del día 22/02/12. (Parece un chiste cruel, pero ya se sabe que la realidad imita al arte)
La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía ha convocado oposiciones para cubrir 2839 plazas de los Cuerpos de Profesores de Enseñanza Secundaria en diversas especialidades. Al amparo de la Ley de igualdad y no discriminación, el 2% de dichas plazas se reservará para ser cubierto por personas que acrediten discapacidad intelectual en un grado igual o superior al 33%.

jueves, 23 de febrero de 2012

MÁXIMAS MÍNIMAS DE JARDIEL


Si yo les digo que hay una obra de teatro titulada “Tú y yo somos tres”, y que la protagonista de dicha obra se casa por poderes con un señor al que no conoce, y que cuando aparece resulta que el señor es una pareja de hermanos siameses, quienes conozcan el teatro de Ionesco, considerado uno de los padres del teatro del absurdo, pensarán que ese disparatado argumento es propio de él. Pero su autor fue Enrique Jardiel Poncela, y se estrenó en 1945, cinco años antes de que Ionesco estrenara su primera obra (“La cantante calva”, 1950). Con razón se ha dicho que Jardiel Poncela (y tampoco hay que olvidar a Mihura), es el auténtico creador de una corriente teatral cuya paternidad se autoatribuyó Francia.
Este mes se cumplen 60 años de la muerte de Jardiel. Perteneció a un grupo de humoristas considerados, con justicia, “La otra generación de 27”. En su teatro se encuentran algunas de las mejores obras del teatro español del siglo XX; también escribió novelas, guiones cinematográficos y relatos cortos. Hurgando en sus antologías se pueden encontrar otras perlas, no por inclasificables menos magistrales.
Pero hoy quiero recordar otra de sus facetas: los aforismos. Tengo ante mí una de las joyas de mi biblioteca: una primera edición (1937) de  “Máximas mínimas”, 535 frases clasificadas por temas.
Sin renunciar a su toque de humor, las máximas parecen escritas en el diván del psicoanalista; en la mayoría de ellas se reflejan, más que en el resto de su obra,  fobias, manías, desengaños y amarguras. De haber vivido en los tiempos actuales, el feminismo rampante, aliado con las facciones de lo políticamente correcto, lo hubieran crucificado por su misoginia militante. Un guiño para twitteros: como su propio título indica, las máximas son mínimas: salvo excepciones, tienen menos de 140 caracteres. Y sin más, paso a copiar algunas.
  • El abrazo de una mujer puede no dejar huella ninguna en el alma, pero siempre deja alguna huella en la solapa.
  • En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan.
  • Los muertos, por mal que lo hayan hecho, siempre salen en hombros
  • La ausencia de vanidad del hombre se comprueba al observar que ni usa ni ha usado nunca sostén.
  • Viendo lo pequeños que son los pañuelos de las mujeres se comprende lo poco que duran sus llantos.
  • Ya no se encuentran virtuosas ni entre las violinistas.
  • A la mujer un ronquido se le perdona peor que un pasado.
  • Las mujeres tienen las mismas costumbres de los salvajes: adornarse con plumas, colgarse aros de las orejas, pintarse la cara y vivir conquistando a los vecinos.
  • Hay dos sistemas de conseguir la felicidad: uno, hacerse el idiota; otro, serlo.
  • Suicidarse es subirse en marcha a un coche fúnebre.
  • Los tontos no quieren más que a los que les adulan, y los listos, ni a esos.
  • Cuando una mujer le vuelve a un seductor la espalda, casi siempre es para lucirla.
  • Lo que más embrutece en cuestiones de arte es hablar a menudo con grandes artistas.
  • El médico de cabecera está siempre a los pies de la cama.
  • Únicamente los médicos que los auscultan, pueden estar ciertos de que los humanos tengan corazón.
  • No existe más que una cosa que produzca más daño que la mentira: la verdad.
  • Un buen amigo os dirá siempre la verdad, salvo en el caso de que la verdad sea agradable.


martes, 14 de febrero de 2012

EL NOTICIARIO DE LOS ESPEJOS CÓNCAVOS (I)



Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
Valle-Inclán (“Luces de bohemia”)

El modesto redactor de este noticiario le ha puesto un espejo cóncavo a la realidad. Como la realidad no es excesivamente bella, tampoco la imagen reflejada es totalmente absurda.

El Ministerio de Economía y Competitividad ha constituido, junto con el de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, una Comisión Interministerial encargada de estudiar las posibilidades existentes  en la coyuntura actual para que los loros dejen de tomar chocolate. Dicho estudio, que se enmarca en las medidas de reducción del déficit público, responde a la preocupación gubernamental al haber constatado que cualquier ahorro propuesto es calificado como “el chocolate del loro”. Las Asociaciones Protectoras de Animales han pedido su turno para sumarse a la próxima manifestación de la Sección 3ª, Subsección C de los Indignados del 15M. La oposición, por su parte, estudia la posible inconstitucional del referido proyecto. La señora Merkel ha manifestado su satisfacción y, después de hablar con los mercados, le ha enviado al Presidente del Gobierno un cheque-regalo de El Corte Inglés.
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El presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, puntualmente informado de los titánicos, incansables y sobrehumanos esfuerzos que está realizando el Gobierno de España para encauzar su economía, ha pedido por vía diplomática una muestra de orina de Mariano Rajoy para saber si está limpio de clembuterol o de alguna de las muchas sustancias dopantes que, según los servicios de información del mandatario francés y de la prensa deportiva gala, en España pueden encontrarse en panaderías, lecherías, farmacias de guardia, taquillas de los estadios deportivos y teletienda.
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Pese al secreto que rodea a la elaboración del Segundo Proyecto de Ley de Modificación del Sistema Financiero, se ha filtrado la noticia de que la antigua práctica conocida como “domiciliación de pagos”, dará paso a las opciones “indomiciliación de pagos”, “domiciliación de impagos” e “indomiciliación de impagos”, con lo cual, nuestro obsoleto sistema financiero entrará en las vías de flexibilización que requiere una economía moderna.
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El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ante la difícil la situación financiera del sistema de salud en las distintas comunidades autónomas, ha distribuido una circular recomendando que los médicos, en vez de usar las mascarillas, usen las masbaratillas. “Cualquier solución es mejor -dijo el portavoz del Ministerio- que la medida adoptada en algunos hospitales consistente en taponar la nariz de los médicos con una pinza de tender la ropa”.

Continuará en el próximo número
(Aunque no es muy seguro)

sábado, 4 de febrero de 2012

PARÁBOLA DE LA PIEDRA GORDA



Si Larra levantara la cabeza, ¿volvería a escribir su artículo “Vuelva usted mañana”?
Cuando se observa la peculiar dinámica laboral (¿dinámica?) que se desarrolla al otro lado del mostrador de muchos departamentos de la administración pública es difícil reprimir el pensamiento de que, con tanta gente pululando por aquel territorio, lo más probable es que cada uno confíe en que sean los demás los que tiren del carro.
Mis eventuales e improbables, pero siempre inteligentes, lectores quizás no necesiten el apoyo de parábolas, pero ya que pasaban por aquí, que la lean. Si quieren.

En aquel tiempo, en un lugar que no viene al caso y con una finalidad que no establece la historia, hallábanse empujando una roca asaz voluminosa cierto número de personas que, una vez contadas, resultó ser de veinte. Pese al empuje de dichas gentes, la piedra permanecía inmóvil, diríase que anclada al suelo.
Paseando a la sazón por el lugar dos hombres que polemizaban sobre asunto ajeno a nuestra historia, quedáronse mirando el estático conjunto que componían la piedra y quienes, con vano esfuerzo, la empujaban.
Y el paseante primero sentenció: “Así es Imposible que se mueva”. Nada dijo el paseante segundo, mas afirmó, con un gesto, su acuerdo con la sentencia de su acompañante.
Apenas hubo oído el encargado de mover la roca tan seguro dictamen, pensó sacar provecho de ello, y dirigióse a los paseantes con zalamera humildad: “Tengo por cierto que tan doctos señores sabrán cómo podría moverse esta piedra. ¿Sería excesiva demanda a su bondad una pequeña ayuda encaminada a tal fin?”
Los halagados paseantes cruzaron entre ellos sus miradas y acordaron prestar su ayuda. El primero dijo: “Si con veinte personas no se mueve, empujad con cuarenta”.
Asombróse el encargado de tan sabio consejo y dispúsose a cumplirlo. Fueron llamadas otras veinte personas y, junto con las anteriores, aplicadas al arrastre de la piedra. Mas la piedra permaneció inmóvil.
En el silencio que sucedió al estéril esfuerzo, oyóse la voz del segundo paseante ordenando: “Si con veinte personas no se mueve, separa a diez y empuja sólo con diez”.
Hízose así y, en medio de mucho asombro, se cumplió el prodigio de que la piedra, empujada por diez personas, se movió con facilidad y gran júbilo de quienes tan sabiamente habían sido aleccionados.
El que tenga ojos, que vea; el que tenga oídos, que oiga.

sábado, 21 de enero de 2012

UN PADRE Y UNA HIJA CONVERSAN



Mi hija me llamó por ayer por teléfono para que la ayudara a montar y colgar una lámpara en su casa.

(Nota al margen. Recomiendo a los padres de hijos emancipados que mantengan las herramientas siempre engrasadas y en orden. Eso une mucho)

El trabajo parecía sencillo, pero de un manual de montaje con treinta páginas y una lámpara que necesita que se ensamblen cincuenta piezas, se puede esperar todo: incluso que un padre y una hija tengan tiempo para charlar de asuntos ajenos a la profunda duda existencial consistente en averiguar si al final lo que falta es una pieza o lo que sobra es una bolsita con cuatro tornillos.
Quizás para despojarse de la mala conciencia de que casi todo el trabajo lo estaba realizando yo mientras ella miraba, aprovechó una breve pausa para decir:
-Hay una cosa de ti que me extraña y nunca te lo he preguntado.

(N. al m. Ya lo dije antes: familia que bricol-ikea unida…)

La miré con la cara de póker más de póker de mi amplio repertorio de caras de póker, lo cual es una forma de diálogo como otra cualquiera, y la mejor prueba es que ella continuó:
-Yo nunca te he oído hacer comentarios a favor o en contra sobre eso que tanto se dice de la incapacidad de las mujeres para arreglos y chapuzas domésticas, las mujeres al volante y todas esas cosas.

(N. al m. SOS, SOS. Terreno pantanoso. Tengo que decir que mi hija está trabajando en una tesis doctoral sobre educación musical y proyección laboral de las mujeres en la música en el Siglo XIX, o algo así. Eso imprime carácter. Mucho carácter. Muchííííísimo carácter)

-Pues… esto… verás, ya que dices lo de la mujer al volante, más de una vez he pensado, aunque tienes razón, nunca ha sido en voz alta, que la mujer al volante  aporta un atractivo componente estético a la agobiante circulación…
Hice una pausa estudiada para reforzar el efecto dramático y preparar la frase final. La mano derecha de mi hija se fue engarfiando en el mango de una llave inglesa con la que había estado jugueteando desde que empezamos a trabajar. En los nudillos, blancos como el papel blanco, se traslucían sus pensamientos: “Ya salió el machismo, la mujer objeto, la cáscara, la imagen externa…”
-… y lo digo –continué- porque durante mis cincuenta años de conductor: nunca he visto a una mujer hurgándose en la nariz cuando está esperando que el semáforo se ponga en verde. Hombres, todos los días.
Mi hija sonrió…

(N. al m. Bueno, no todo está perdido, tiene sentido del humor, no sé de donde lo habrá sacado)

 ...y aflojó la presión sobre el mango de la llave inglesa.

(N. al m. ¡Ufff! Peligro ahuyentado)

-Bueno, ya tienes colgada la lámpara. Y ya que estoy aquí, voy a ver si puedo arreglar el grifo de la cocina, que he visto que gotea, el enchufe que tienes casi arrancado en el pasillo y la persiana del salón, que está atascada.
-Ah, me parece muy bien. Pero yo te ayudo. Así charlamos un poco más. Por cierto, tengo que preguntarte otra cosa relacionada con… Pero papá, ¿por qué pones cara de póker, si todavía no sabes lo que te voy a preguntar?

domingo, 8 de enero de 2012

BALANCE Y RESACA DE UNAS FIESTA



Las fiestas pasaron. La actividad se reanuda. Aquí no ha pasado nada. Ni los más optimistas recuerdan ya que, durante unos segundos, llegaron a pensar, e incluso a creer, que el cambio de año iba a cambiar algo.
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Superadas las resacas gastronómicas y las sentimentales, cerrado hasta el año que viene el baúl de los tópicos –con naftalina, por favor, que no se apolillen-, el balance de las fiestas es decepcionante: un punto más en el cinturón y una espantosa corbata nueva en el armario.
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El calendario dice que las fiestas pasaron, pero la corbata seguirá siendo una pesadilla hasta que le caiga la salvadora mancha de salsa vinagreta. A partir de ese momento, la vida podrá empezar a verse con cierto optimismo.
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Otra reflexión para el optimismo, o para el pesimismo, a elegir: por mal que vayan las cosas, siempre pueden ir peor, así que hay que plantarle cara al ajustado bisiesto que nos amenaza y conformarse con la corbata que, bien mirada, y cuando uno se acostumbra, no resulta tan espantosa y, además, la mancha de vinagreta casi no se nota.
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Lo siento por los supervivientes que hayan llegado a esta última píldora, pero, hasta donde alcanza mi memoria, estas fiestas siempre me han provocado un bajonazo anímico talla XXL. Cómo será que quise hacer mi primera obra buena del año con un alegato contra la guerra y el racismo en clave de humor, y hasta el humor me salió negro:
“¡Al negro, al negro!”, fue lo último que oyó el Rey Baltasar un segundo antes de que la piedra le diera de lleno en el turbante.
“Paz en la tierra a los hombres de buena voluntaaaaAAAY”, dijo el ángel, allá en Belén, a un vuelo del Golfo Pérsico, cuando un misil con cabeza nuclear le desplumó un ala.

viernes, 23 de diciembre de 2011

EL HOMBRE QUE LEÍA ENTRE LÍNEAS


Se acercaba a la última página del libro. Le quedaban dos o tres ideas, que perdería de un momento a otro. Sabía que era irremediable, pero no podía luchar. Ni lo intentaba. El deseo era superior a las débiles fuerzas que aún hubiera podido oponer.
Mientras pasaba con ansiedad la mirada por los espacios existentes entre los renglones, recordaba el ya lejano día en que noleyó su primer libro. Quedó fascinado al mirar entre líneas, página tras página, desde la primera hasta la última. Las sensaciones de aquella nolectura tardaron en borrarse, pero una pasión incontrolable le había vencido para siempre.
Desde entonces solo vivió para noleer. Cada noche pasaba, en ávida nolectura, sobre tres o cuatro libros. Su biblioteca, que le llenaba de orgullo, había desbordado hacía mucho tiempo las estanterías primitivas, inundando, como una marea sin reflujo, el resto de la casa. Las habitaciones, los pasillos y los baños llegaron a ser irreconocibles en una orografía cambiante de libros apilados: escarpados desfiladeros de novela negra, mesetas imprevistas de premios literarios, acantilados inestables de literatura política… Aunque no la echó en falta, hacía cinco años que había perdido la cama bajo varios cientos de tratados argentinos sobre casi todo. Solo respetó los itinerarios imprescindibles: angostos laberintos que conducían al sillón de nolectura nocturna.
Cuanto más crecía la biblioteca, mayor era su angustia ante la impotencia para hacer que los días fueran más largos. El tiempo se le iba entre líneas. La vida le parecía insufriblemente corta para poder noleer la inmensa cantidad de libros que se editaban en el mundo. Porque su pasión había derribado las fronteras idiomáticas y, con el mismo embeleso que pasaba la vista entre líneas escritas en su lengua nativa, lo hacía con libros de idiomas desconocidos o de escrituras exóticas. Los caracteres cirílicos, el alfabeto árabe o los signos ideográficos orientales no suponían una barrera a su sed de nolectura.
Con los años había llegado a adquirir una extensa nocultura y el mundo de sus noideas se ensanchó hasta límites que ya rozaban el vacío absoluto.
Era consciente de que el libro que tenía entre las manos sería el último. Si durante la lectura las ideas fluyen desde el libro hasta el lector, la nolectura practicada con tan absorbente dedicación había invertido el proceso, vaciándose sus ideas en miles de libros noleídos con la lentitud e insistencia de una gota de agua inevitable y fatal.
Pasó la vista entre las dos últimas líneas del libro y la marea negra de las noideas conquistó las células recónditas de los pliegues más olvidados de su cerebro.
Cerró lentamente el libro y, con una sonrisa nueva, lo dejó descuidadamente en el suelo. El mundo se abría ante él, ofreciéndole el bocado exquisito reservado a los elegidos. Recostando la cabeza en el respaldo del sillón, empezó a saborear el triunfo que su falta de ideas le iba a deparar en…
… ¿En qué actividad? Era su única duda. No sabía si dedicarse al arte o a la política,  a la enseñanza o a la filosofía, a…
Mañana, sin prisas, lo decidiría.

lunes, 12 de diciembre de 2011

ENCUENTROS EN LA RED



Se habían encontrado casualmente un buen día navegando por Internet. Eran dos prodigiosos cibernautas de extraordinaria habilidad, que simpatizaron en seguida.
Establecieron sus puntos de encuentro en el ancho y etéreo mundo de La Red, aunque eludiendo, por supuesto, redes sociales, chats y otros lugares propios de aficionadillos. Se conocían por sus nombres de guerra. La edad, el sexo, el lugar de residencia y otras circunstancias determinantes en la relación convencional de las personas carecían de importancia entre los fieles de la nueva religión.
Pero eso era al principio. Después de vivir juntos la apasionante aventura de entrar en los ordenadores del Fondo Monetario Internacional para sembrar un virus que hacía aparecer con rigurosa puntualidad, cada cuarto de hora, un matasuegras desplegándose en todas las pantallas, mientras sonaba la voz de María Dolores Pradera cantando “Devuélveme el Rosario de mi madre y quédate con todo lo demás”; después de burlar las trampas más sofisticadas y de reventar tortuosos laberintos de seguridad para acceder a datos financieros, secretos de estado e intimidades de alcoba; después de intercambiar trucos y experiencias, de compartir divertidos juegos de ingenio y navegar por las mismas rutas cogidos de la tecla durante muchas horas de cada día, él empezó a sospechar que su colega era una mujer y ella determinó con absoluta seguridad que la otra parte era un hombre. Se tendieron mutuamente sutiles e infructuosas emboscadas para confirmarlo y, con el tiempo, nació entre ellos un sentimiento al que, con desenfado, llamaron ciberamor, sin poder evitar que en sus santuarios, a la tenue luz lechosa de los monitores, un desconocido rubor inundara las mejillas de los entrañables colegas.
El paso siguiente fue establecer una cita. Pero no la habitual cita en La Red, sino como las de antes, a pie de esquina y con normas convencionales para reconocerse. Él, que en realidad era una vivaracha anciana que se llamaba Pilar, llevaría en la mano un extremo del cable del ratón, el cual se arrastraría por el suelo como una rara mascota momificada. Ella, un mozalbete imberbe que respondía al nombre de Federico, luciría un colgante hecho con un disquete de primera generación, casi una pieza de museo. Sus comunicaciones preparatorias de la cita fueron alegres y divertidas, pero, a pesar de su habilidad de avezados exploradores de mensajes, ninguno de ellos detectó el inquieto nerviosismo del otro.
El día señalado para su esperado encuentro a la luz del sol desconectaron sus equipos para salir a la calle y se sintieron desnudos, frágiles y vulnerables.
Ninguno de los dos acudió a la cita

viernes, 2 de diciembre de 2011

LA CODORNIZ, 70 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO



El año está a punto de terminar y La Codorniz, en el 70 aniversario de su nacimiento, se me estaba escapando viva, pero más vale tarde que nunca para recordar una publicación que, con sus luces y sus sombras, aglutinó una irrepetible cantidad de talento. Sus colaboradores de la primera época, fueron definidos muy merecidamente por José López Rubio como “la otra generación del 27”.
Es difícil encontrar un censo de personas o personajes al que se pueda aplicar con tanta propiedad y justicia, como al de los colaboradores de La Codorniz, la frase “Están todos los que son y son todos los que están”, o sea, ninguno falta y ninguno sobra. Es casi imposible encontrar un solo humorista en activo durante los treinta y siete años de vida  (1941-1978) de la autodenominada “revista más audaz para el lector más inteligente”, que no hubiera pasado por sus páginas.
Fue fundada en mayo de 1941 por Miguel Mihura, que la dirigió durante sus primeros tres años. Álvaro de Laiglesia le sucedió en la dirección, hasta 1977, publicándose su último número en diciembre de 1978.
En su primera época albergó un humor surrealista, disparatado y absurdo, en la línea de algunos movimientos europeos entre guerras; eran los cimientos de lo que llegaría a reconocerse como “humor codornicesco”. La portada del primer número era casi una declaración de principios del espíritu con el que Mihura pretendió ungir a su recién nacida criatura: firmada por Tono, aparecían unos personajes cuyo grafismo caracterizaría parte de la obra posterior de su autor, con el siguiente texto dialogado:
-Caramba, don Jerónimo, está usted muy cambiado.
-Es que yo no soy don Jerónimo.
-Pues más a mi favor.
En la larga etapa de Álvaro de Laiglesia, La Codorniz fue ganando en compromiso y atrevimiento, adaptándose a la lenta evolución de las condiciones políticas, y rebasando a veces el límite del posibilismo, lo que le valió multas y cierres, aunque no tantos como se le atribuyeron. Por ejemplo, fue famosa una sanción por publicar en una portada este ripio: “Almohadín es almohadón / como cojín es a X, / y nos importan tres X / que nos cierren la edición”. Años después, Álvaro de Laiglesia desmentiría la veracidad de tal sanción. También llegó a decirse que La Codorniz era un instrumento del régimen franquista para demostrarnos que la censura no era tan rígida como creíamos. En cualquier caso, no se puede discutir que vivió momentos de gran creatividad, siendo una de las pocas publicaciones que refrescaron el ambiente en aquellas épocas hoscas y grises.
El mejor homenaje, dictado por el agradecimiento, que se le puede hacer a La Codorniz en su aniversario es recordar, además de los ya mencionados, a algunos de sus colaboradores, seleccionados entre el centenar de ellos que aparece en diversas fuentes, y que dan una idea de la masa crítica de humor y buena literatura que fue posible gracias a una revista de pobre continente pero de contenido inmensamente rico:
Cándido, Chumi, Noël Clarasó, Fernández Flores, Forges, Gila, Ramón G. de la Serna, Enrique Herreros, Jardiel Poncela, Mena, Mingote, OPS, Máximo, Edgar Neville, Serafín, Summer, Vincent, V.M. Reviriego…

miércoles, 23 de noviembre de 2011

PARÁBOLA FUTURISTA

(Fragmentos de un manuscrito anónimo fechado en el año 2059)

Hace mucho tiempo había un país en el que todo se veía negro. La economía era negra y la gente estaba negra. El dinero era negro; los días, negros también y las noches, más. La política, las aguas y hasta las páginas amarillas eran negras. Los que mandaban en aquel país, unos desde dentro y otros desde fuera, con una brocha gorda, daban nuevos toques y retoques negros.
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Cómo estarían las cosas, que se encargó a un grupo de expertos la elaboración de un Libro Blanco sobre la economía y les salió negro.
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- ¿La salida, por favor?
- ¿Ve usted aquella mancha negra que hay en el fondo?
- No.
- Pues allí está la salida.
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La Historia no guarda memoria  de cómo sucedió. Había sido de repente. Unos días antes, todo era una explosión de colores, de luces, de banderas, de sonrosados jubilados en mares azules; de luminosos fuegos artificiales en las ferias y brillantes fuegos naturales en los montes. No se sabe cómo apareció la nube negra que envolvió en un instante al país. Algunos dijeron que salió de debajo de las alfombras, y otros que estaba metida en un armario; incluso hubo quienes afirmaron haberla visto venir del extranjero.
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Los fragmentos del manuscrito reproducido se interrumpen aquí, por lo que me he permitido imaginar dos finales para que los lectores puedan elegir.

Primer final:
Todo aquello ocurrió hace muchísimos años. La vida de cada día, actualmente, parece desarrollarse con normalidad, pero en los atlas de todo el mundo aquel país sigue apareciendo gris. A pesar del tiempo transcurrido, sus gentes, sus casas, sus gobiernos y sus instituciones no consiguen superar la prueba del algodón.

Segundo final:
Un buen día todos se decidieron a trabajar más y mejor; los que gobernaban se dedicaron a gobernar; se descubrió que, bajo las toneladas de derechos que habían ido acumulándose, también había algunos deberes olvidados. Las luces y los colores fueron ganándole terreno a las sombras anteriores y, al cabo del tiempo, el único parado que quedó en aquel país fue el pelmazo de la prueba del algodón.